¿Cómo reaccionamos ante las injusticias?
Por Esmeralda Arroyo
En ocasiones cuando me dicen cosas injustas me enojo, y vienen a mi, sentimientos encontrados. Recuerdo que en estos días una amiga me llamó vía telefónica y comenzó a contarme parte de su testimonio y resultó ser que se había cometido muchas injusticias sobre ella y su familia, y además le levantaron calumnias, luego de que ellos fueron de bendición para esta persona que estaba procediendo de esta forma. Su reacción fue de inmediato el preguntarse: “¿Porqué?, ¿Qué mal le hemos causado, para que nos hagan esto?, ¿Porqué nos paga de esta forma.”
A veces no entendemos el porqué, pero yo te digo que esto te hará llegar a otro nivel, te hará depender de Dios sin límites. Esta situación es tremenda y me atrevo a asegurar que la mayoría de nosotros hemos pasado por ella no una vez, tal vez varias veces, y se que te identificas con esto al igual que yo. Recuerdo que en el preciso instante que escuchaba a esta amiga, vino a mi mente cuando han hablado injusticias o maldiciones y hasta nos han hecho mal a nosotros (a mi esposo y a mi); hemos tomado la opción de pedir a Dios misericordia por esas personas. A pesar de que esto nos hiera y duela mucho, tratamos de tomar una postura y entendemos que Dios se encargará de sacar todo a la luz, y El tiene el control de todo, a pesar del dolor que esto pueda causar, tenemos la seguridad de que El peleará nuestras batallas.
Debemos de tener cuidado con las puertas que abrimos. El enemigo tratará de usar cualquiera de estas situaciones para hacernos caer, y sacarnos del propósito de Dios para nuestras vidas. La Escritura nos da una solución: “Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.” Ro. 12:20.
Las palabras que salen de nuestra boca nos juzgarán. Cada uno de nosotros dará cuentas a Dios de nuestros dichos y estos nos servirán para justificarnos o condenarnos. Dios lo conoce todo. “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”Mateo 12:36-37
Nuestras palabras deben ser para edificar, bendecir, animar a otros, levantar, ayudar, servir y restaurar a nuestros hermanos y amigos.., es la decisión de hacer el bien. “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.” Ef. 4.29.
Cuando lo que hablamos no está bajo el control del Espíritu Santo (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe y mansedumbre) causa mucho daño a todos los que nos rodean, porque ya sea que hayan blasfemado contra ti, o cuando hablas por lo herido que estás, deben salir de tus labios palabras para bendecir y no maldecir, porque “Te has enlazado con las palabras de tu boca, Y has quedado preso en los dichos de tus labios.” Pr. 6:2 . “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios;…” 1 Pedro 4:11
Permitamos que Dios nos ayude a ser de edificación a otros y no objetos de caer a otros hermanos y amigos. Oremos para que Dios mantenga nuestras reacciones, emociones e impulsos bajos sus pies.
Dios te bendiga,
Esmeralda Arroyo
05/19/08
Si este mensaje ha sido de bendición para tu vida por favor escríbenos y déjanos saber tu testimonio a: arroyoesmeralda@gmail.com . Faro de Luz Ministries